A continuación se comentan una serie de errores extraídos de trastornodehiperactividad.com (página de la empresa farmacéutica Janssen y supervisada por un psiquiatra, el Dr Cantó), elpais.com, laVanguardia.com, revistas científicas o dirigidas al público general. Los errores se agrupan dentro de los 6 grandes equívocos que ya desarrollamos en una entrada anterior.
Este enunciado, muy común, incluye dos errores;
Primero un error global que se
refiere a la idea de que las afecciones genéticas cumplen mejor los criterios de la definición de enfermedad que las
afecciones ambientales. No es así. Las diferentes definiciones de enfermedad exigen una serie de
criterios (ver tabla), algunos cumplidos por el TDAH, la obesidad, la migraña,
el alcoholismo o la tuberculosis, pero otros no. Sin embargo, el tipo de
causa no constituye uno de estos criterios, y las entidades
patológicas pueden ser de origen genético, ambiental, nutricional, etc. Por lo
tanto, la alta heredabilidad no es una prueba de que una condición sea una
enfermedad (color de los ojos, orientación sexual, tamaño de la nariz) ni la
baja heredabilidad de que no lo sea (cáncer de pulmón)
Segundo un error específico por
mala interpretación del concepto de heredabilidad, el equívoco 6.Afirmar que el TDAH (76%) o la obesidad (70%) tienen una elevada
heredabilidad no significa directamente
que son afecciones determinadas o causadas
por los genes.
La heredabilidad es un cociente: la proporción de las diferencias en un fenotipo (presencia o no de TDAH, cantidad de tejido adiposo) que depende de las diferencias en los genotipos de una población estudiada. Como es una proporción, cualquier modificación del numerador o el denominador modifica la estimación.
Si la heredabilidad alta no podemos extraer conclusiones directas de causalidad genética porque puede depender de una baja sensibilidad del rasgo a los cambios en el ambiente (e.g., enf Huntington h2 =100%) o de un ambiente muy similar en lo que respecta a las condiciones que son relevantes para un rasgo. Una h2elevada es un buen primer paso para investigar las causas genéticas de un rasgo, si somos conscientes que en otras poblaciones la h2 puede ser baja y los factores genéticos causales ser mucho menos importantes (cuantitativamente) o diferentes (cualitativamente).
La heredabilidad es un cociente: la proporción de las diferencias en un fenotipo (presencia o no de TDAH, cantidad de tejido adiposo) que depende de las diferencias en los genotipos de una población estudiada. Como es una proporción, cualquier modificación del numerador o el denominador modifica la estimación.
Si la heredabilidad alta no podemos extraer conclusiones directas de causalidad genética porque puede depender de una baja sensibilidad del rasgo a los cambios en el ambiente (e.g., enf Huntington h2 =100%) o de un ambiente muy similar en lo que respecta a las condiciones que son relevantes para un rasgo. Una h2elevada es un buen primer paso para investigar las causas genéticas de un rasgo, si somos conscientes que en otras poblaciones la h2 puede ser baja y los factores genéticos causales ser mucho menos importantes (cuantitativamente) o diferentes (cualitativamente).
Enunciado 2: Los
fenotipos fuertemente determinados (causados) por los genes tienen una alta
heredabilidad, y de esta manera, los rasgos con elevada heredabilidad deben
estar causados por los genes
Refleja la confusión entre el término hereditario
del lenguaje ordinario y el concepto estadístico de heredabilidad, que se refiere a los factores genéticos que explican
las diferencias en el fenotipo entre individuos d una población pero no el
porcentaje del rasgo en total explicado por el fenotipo.
El ejemplo típico de
manual se refiere al número de ojos que poseen los seres humanos, que es un
rasgo fuertemente determinado por los genes, pero sin apenas diferencias entre
los genotipos, por lo que las diferencias de fenotipo se debe a accidentes. De
esta forma, la heredabilidad del fenotipo "número de ojos" es cercano
a cero (proporción explicada por las diferencias genéticas), aunque el control
del rasgo es genético.
Enunciado 3: La
heredabilidad del TDAH es del 76%, siempre y para todos
Es un ejemplo del equívoco 4: la h2 no es la misma en todas
las poblaciones. La h2 del TDAH (o la obesidad, o el cáncer)
puede ser muy distinta en la infancia, la adolescencia y la edad adulta; en varones y en mujeres; en suecos y
en rusos; en los nacidos en 1900-1950 frente a los nacidos en 1951-2000. Cada
población presenta ambientes y/o genotipos distintos. La h2 siempre
es específica de la población de estudio.
De esta manera, como el denominador de la heredabilidad refleja las diferencias totales del fenotipo, estas diferencias se deben ajustar por efectos fijos conocidos tales como el sexo, la edad o la cohorte. Si estos factores se desconocen entonces la estimación de las diferencias del fenotipo será mayor (y la heredabilidad estimada menor). Por ejemplo, si la diferencia media de altura de 15 cm entre hombres y mujeres se desconociera, la estimación de la h2 se reduciría de 80% al 60%.
Cualquier modificación
del entorno tiene consecuencias no previsibles. Por ejemplo, la heredabilidad del consumo de tabaco
entre mujeres suecas nacidas entre 1910 y 1924 es cercana a cero. En cohortes
posteriores a 1940, a medida que el consumo de tabaco entre mujeres está más
aceptado, aumenta la prevalencia y la heredabilidad hasta 0.63 (Kendler
2000).
De hecho, lo
sorprendente es comprobar que la h2 de los rasgos de diversas poblaciones
coincide (e.g., factor de inteligencia general g), incluso entre especies
distintas, (e.g., el tamaño corporal de la mayoría de las especies tiene una
heredabilidad elevada, en torno al 60-80%,
sobretodo en condiciones ambientales favorables).
Enunciado 4: La heredabilidad del TDAH (76%) significa que el 76% de los casos de
esa población están causado por los genes (76%) y el resto están determinados
por el ambiente (24%)
En esta ocasión el enunciado es
correcto, pues refleja lo que significa la estimación de la heredabilidad. Aquí
el problema son las limitaciones intrínsecas del concepto, los equívocos 5 y 6.
La estimación de la heredabilidad como
medida de causalidad genética asume implícitamente que el fenotipo de un rasgo
es el resultado de la suma aproximada de los efectos de los genes y el
ambiente, con mínimo espacio para la interacción genes y ambiente y la
correlación genes y ambiente.
Enunciado 5 (A): La alta heredabilidad del TDAH, la obesidad, o el CI indica que debemos centrarnos en soluciones biológicas (e.g., fármacos, terapia génica) y que los cambios en el entorno van a tener poco efecto
La principal crítica de
la filosofía de la ciencia y las ciencias sociales al concepto de
heredabilidad proviene de los estudios de las diferencias de C.I. entre negros
y blancos en EEUU. Como la h2 del CI es del 80% condenan que asumir
que la diferencia se debe a causas genéticas supone implicaciones políticas
peligrosas, e.g., no invertir en medidas para intentar aumentar el CI, pues
está genéticamente predeterminado.
A nivel teórico, todo fenotipo a pesar de una elevada h2 (altura 80%, C.I. 80%, TDAH 76%, obesidad 70%, orientación sexual 60%) es modificable a partir de intervenciones sobre el entorno. Sin embargo, si la h2 es consistentemente elevada en numerosas poblaciones distintas que abarcan una gran variedad de ambientes (países, culturas, área rural y urbana, niveles socioeconómicos, estilos de crianza) esta posibilidad va a ser mucho menor. Evidentemente siempre existe la posibilidad teórica de un nuevo ambiente (un fármaco, un veneno) que modifique la proporción de un fenotipo causado por factores genéticos, pero este ambiente podría no existir. Es la crítica de Sesardic (2005) y otros al optimismo ingenuo de muchos “ambientalistas”.
Por ejemplo, la heredabilidad
de la inteligencia ha sido estudiada en numerosas poblaciones y siempre ha
mostrado unos valores elevados. Difícilmente, como defienden algunos críticos
del concepto heredabilidad, modificando el entorno (e.g., nivel socioeconómico,
estilo de crianza) se eliminarían las causas genéticas de la diferencia de C.I
entre los individuos de una población ni la h2 pasaría a ser cercana
a 0. El factor clave es que sí se puede
incrementar los valores medios de un rasgo de una población, pero es más difícil modificar las diferencias entre
individuos de una población.
Enunciado 5B: Un fenotipo con h2 del 100% puede
ser modificado por una intervención ambiental. El caso de la fenilcetonuria
Como hemos visto en el
apartado anterior, a nivel teórico
incluso un fenotipo fuertemente determinado por factores genéticos se puede
modificar por intervenciones ambientales. Esto da pie a que algunos autores
hablen de modificar ambientalmente rasgos
100% genéticos. El ejemplo favorito: la fenilcetonuria (phenylketonuria, PKU)
Enunciado 6: Una alta heredabilidad del
TDAH indica que el gen o los genes de los sistemas cerebrales de la atención
están alterados.
Una
elevada heredabilidad es un buen primer paso para poder buscar “genes” que
puedan ser responsables en mayor o menor medida del fenotipo. Los primeros
genes en ser analizados son los que participan en los sistemas biológicos de interés,
e.g. atención, actividad e impulsividad (e.g., receptores y transportadores de
dopamina); los genes candidatos
(Gizer 2006). Los decepcionantes resultados de los estudios con genes
candidatos en la mayoría de trastornos mentales y enfermedades físicas han
hecho que la búsqueda se expanda a la totalidad del genoma (e.g., GWAS) en lo
que muchos llaman despectivamente gene fishing. Estas técnicas han
localizado variables de estos genes en diversos cromosomas pero: (a) la mayoría de hallazgos no se replican,
(b) no son variables específicas del trastorno (aparecen también en otros trastornos
mentales –como autismo- y físicos –artritis reumatoide-) y (c) el tamaño del
efecto es muy pequeño, y no explica más que el 5 o 10% de la heredabilidad. Esta
diferencia se conoce como la heredabilidad
perdida de los fenotipos (missing
heritability). Para explicarlo se
hipotetiza que el mecanismo principal de muchos trastornos complejos (e.g.,
obesidad o TDAH) sería la interacción GxE o la presencia de numerosos genes de
pequeño efecto pero que interaccionan
entre sí (epistasis).
Enunciado 7. (A) Una enfermedad de causa
genética e.g. Huntington tiene una alta heredabilidad, y (B) una enfermedad de
causa ambiental (e.g., tuberculosis) tiene una baja heredabilidad
(A)Es
cierto que las enfermedades de transmisión mendeliana tienen una heredabilidad
alta (~ 100%), aunque no lo es que las enfermedades con alta heredabilidad sean
enfermedades genéticas (ver enunciado 1).
(B)
Para muchas enfermedades ambientales (e.g. la tuberculosis pulmonar) la
presencia del factor ambiental (micobacteria) es necesario pero no suficiente, y diversos factores genéticos
contribuyen a explicar la diferencia entre los individuos que presentan el
fenotipo infección y los que no (e.g., tumor necrosis factor alfa, interferon
gamma, y otros factores presentan una h2
75%). Otros ejemplos son la dependencia a tabaco (h2 60%) o el
alcoholismo de inicio precoz (h2 80%)
Enunciado 8. Como el TDAH tiene una heredabilidad del
76%, si mi hijo tiene TDAH el 76% se debe a sus genes y el 24% al ambiente.
Es
un error que muestra el equívoco 1.
La heredabilidad es una estimación del papel de los genes en las diferencias entre los individuos (los
que tienen TDAH vs los que no, o las diferencias de altura entre personas).
Esto no es lo mismo que saber cuánto influyen los genes en el TDAH o la altura
de un individuo de esa población.
Enunciado 9. Si la heredabilidad del TDAH es del 76%,
el 76% de los casos de TDAH son heredados y el 24% no
Refleja la confusión entre
los términos hereditario del lenguaje ordinario y heredabilidad como estimación estadística.
Enunciado 10. Como el TDAH tiene una alta
heredabilidad, si el padre tiene TDAH la mayoría de sus hijos también lo
tendrán
O un enunciado todavía más
grosero, el 76% de sus hijos tendrá
TDAH.
La estimación de la
heredabilidad se refiere a la variación en los efectos genéticos aditivos. La
mitad de de estos efectos se transmiten a partir de cada progenitor, pero esa
mitad es única para cada descendiente.
Enunciado 11. Como el TDAH tiene una alta
heredabilidad, si tenemos el genotipo TDAH vamos a desarrollar el fenotipo TDAH
Refleja el equívoco 6, la falacia de que una alta
heredabilidad implica determinismo
genético.
Se
trata de la confusión entre el término hereditario,
del lenguaje ordinario, y la estimación
de la heredabilidad, de la
genética cuantitativa. En otras palabras, la falsa asunción de que la
heredabilidad es la proporción del fenotipo que se transmite a la siguiente
generación a través de los genes. Es un error frecuente, pero los fenotipos no se transmiten, lo hacen los
genes. Las conductas humanas, la obesidad, etc, no se transmiten, lo hacen
los genotipos. Es un aspecto muy importante pues en medicina en general, y en
psiquiatría en particular, durante muchos años se ha buscado el gen de la
esquizofrenia o el gen de la depresión.
Sin
embargo, una elevada heredabilidad sólo indica que la mayoría de las
diferencias en la presentación de un fenotipo (presencia o no de TDAH, grado de
IMC o de CI) que se observan en la población estudiada están causados por las
diferencias en los genotipos. Es decir, en esa población concreta, la presencia
de ese fenotipo es un buen predictor de un genotipo. No obstante, lo contrario
no es cierto. No se puede predecir un fenotipo (no está determinado) ante un
determinado genotipo, porque los cambios en el ambiente (naturales o por
intervenciones) pueden alterar el fenotipo (p.e., obesidad).
Por
ejemplo, el bien documentado aumento secular de la atura en las poblaciones
humanas no está en consonancia con las heredabilidad estimada superior a 0.8, y
probablemente refleja cambios en el ambiente a partir de mejoras en la
nutrición y la atención médica.
Enunciado 12. Los estudios de TDAH en gemelos
realizados en distintos países estiman una heredabilidad que oscila entre el
60% y el 90% (Todd 2000, Faraone 1998). Por consiguiente, en algunos países la
causa es más genética que en otros.
La heredabilidad no nos informa sobre las diferencias entre las causas de diferentes poblaciones.
El conocido ejemplo de Lewontin de dos grupos de semillas tomados de la mismo muestra genéticamente heterogénea (G1, G2, G3) y plantadas en diferentes suelos (rico vs pobre en nutrientes): como resultado, las diferencias del fenotipo dentro de cada grupo se deben a factores genéticos (h2 100%), pero la diferencia entre los dos grupos será debida por completo a factores ambientales (h2 0).
Enunciado 13. Como la heredabilidad del
TDAH es elevada, la diferencia de prevalencia de TDAH entre grupos (niños vs
niñas, negros vs blancos, franceses vs españoles) refleja diferencias genéticas
La
estimación de heredabilidad del TDAH o de la obesidad cambia entre diferentes
razas, culturas y géneros, pero también entre los niños y los adultos.
Evidentemente esto último no refleja un cambio en los genotipos, sino que las
diferencias en los fenotipos entre individuos se deben en mayor o menor medida
a factores genéticos a medida que se van modificando los ambientes (entorno de
los niños, adolescentes, adultos).
Un
ejemplo clásico es la h2 del C.I. a lo largo de la vida. A los 10
años, las diferencias de C.I. entre los individuos se deben a factores
genéticos en un 54%; entre 18 y 50 años, se deben a factores genéticos en más
del 80%; y a partir de los 75 años a factores genéticos en un 50-60% (Bouchard
TJ, 2004).
A
su vez, inferir la causa (genética o ambiental) de las diferencias de un rasgo
entre dos poblaciones refleja el
equívoco 3; que la heredabilidad informa de las causas de las diferencias
entre grupos. Se puede expresar de dos formas;
1-
Cuando la heredabilidad es alta, los grupos que están muy alejados de la media
del rasgo deben reflejar diferencias genéticas (e.g., diferencias de CI entre
negros y blancos)
2-
Los fenotipos de heredabilidad alta no deberían modificarse a lo largo del tiempo
(si no se producen cambios en las frecuencias de los genotipos, e.g.
migraciones)
Sin
embargo, a pesar de la elevada heredabilidad del CI, se ha observado un
importante incremento de la media del CI en numerosas poblaciones (efecto
Flynn). Esta supuesta paradoja se produce porque la heredabilidad no debe
utilizarse para realizar predicciones acerca de cambios en la media de las
poblaciones a lo largo del tiempo o acerca de las diferencias entre grupos, porque
cada estimación de la heredabilidad es una proporción, está definida para una
población en particular y no dice nada acerca de otras poblaciones con otro
entorno.
A
mediados del s XIX los varones blancos nacidos en EEUU eran los más altos en el
mundo y aproximadamente 9 cm
más altos que los alemanes. A finales dl s XX, aunque la altura de los varones
estadounidenses se había incrementado, muchos países europeos les habían
superado, y los varones alemanes eran ahora 5 cm más altos, una tendencia
que probablemente un origen ambiental en lugar de genético.
Enunciado 14. La alta heredabilidad del TDAH implica
que hay un gen o un grupo de genes con un importante tamaño del efecto
Implica
el error de considerar que una elevada heredabilidad implica unos pocos genes
con una importante influencia sobre la aparición del fenotipo. Aunque la
posibilidad de encontrar este tipo de genes aumenta en los rasgos con elevada
heredabilidad, no existe una relación entre heredabilidad por un lado, y el número
de genes implicados y el tamaño (mayor o menor) de sus efectos, por el otro
Rasgos
fenotípicos que dependen de un único gen de herencia mendeliana poseen una
heredabilidad del 100%, pero estos fenotipos son las excepciones. Por otra
parte, los rasgos morfológicos (características
anatómicas como la altura) suelen tener una elevada heredabilidad, pero implican
a múltiples genes (rasgos poligénicos).
En
el caso de la mayoría de los trastornos mentales (e.g., TDAH, autismo,
esquizofrenia) y de las afecciones médicas (e.g., obesidad, diabetes tipo I) de
elevada heredabilidad, sólo se han identificado unos pocos genes que apenas
explican el 5-10% de la heredabilidad total. Para explicar los otros casos, la heredabilidad perdida (missing
heritability), surge la hipótesis de la interacción entre de numerosos genes de
pequeño tamaño de efecto (epistasis) y/o la interacción entre estos genes y el
ambiente.
Además,
en algunos fenotipos de baja heredabilidad sí se han podido identificar genes
con un alto tamaño del efecto. En los cc de mama, a pesar de una h2
relativamente baja ~ 30%, se han podido
identificar genes con un gran tamaño de efecto. Las mujeres que presentan una
mutación en el gen BRCA1 o el gen BRCA2 tienen aumentado el riesgo de desarrollar
la patología el 55-65% y el 45% respectivamente (Chen S 2007). De esta forma,
la h2 en este subgrupo sería muy elevada. Tanto es así que se han
desarrollado tests genéticos y algunas mujeres deciden realizar mastectomía
bilateral profiláctica, como en el caso de Angelina Jolie.
Enunciado 15. La baja heredabilidad de
muchas enfermedades sugiere que nuestro destino colectivo hacia la enfermedad
solo está parcialmente determinado por nuestros genes.
Muchos
“ambientalistas” asumen de manera ingenua que las enfermedades de baja heredabilidad
son muy sensibles a los cambios ambientales, pero no siempre es así (e.g., hipertensión
h2 30%, leucemia h2 1%). Esto puede suceder porque no se
puede conocer el factor ambiental o porque su modificación es imposible. Así, una
marcada dificultad en modificar el rasgo puede existir incluso en el caso de
conocer exactamente el tipo de causa ambiental (p.e., cáncer por reducción de
la capa de ozono)
Enunciado 16. Como la heredabilidad del autismo (h2 90%) es mayor que la del TDAH (h2 76%) y esta mayor que la depresión (h2 60%), el autismo es un trastorno más genético que el TDAH y la depresión.
La heredabilidad se refiere a la proporción de las diferencias del fenotipo (existencia de autismo o no; TDAH o no; depresión o no) que se deben a las diferencias de los genotipos. Se trata del cociente h2 = varianza genotipos/varianza fenotipo. Así no nos dice nada de la magnitud total del numerador de la fracción. La población de depresivos, autistas y TDAH es diferente, y no se pueden comparar entre sí. De la misma forma la h2 de la marcha bípeda o el número de ojos presenta una h2 = 0, la orientación sexual 60% y la obesidad 70%.
Enunciado 16. Como la heredabilidad del autismo (h2 90%) es mayor que la del TDAH (h2 76%) y esta mayor que la depresión (h2 60%), el autismo es un trastorno más genético que el TDAH y la depresión.
La heredabilidad se refiere a la proporción de las diferencias del fenotipo (existencia de autismo o no; TDAH o no; depresión o no) que se deben a las diferencias de los genotipos. Se trata del cociente h2 = varianza genotipos/varianza fenotipo. Así no nos dice nada de la magnitud total del numerador de la fracción. La población de depresivos, autistas y TDAH es diferente, y no se pueden comparar entre sí. De la misma forma la h2 de la marcha bípeda o el número de ojos presenta una h2 = 0, la orientación sexual 60% y la obesidad 70%.
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