"Mirar las cosas de cara, ser capaces de sorprendernos, tener curiosidad y un poco de coraje; saber preguntar y saber escuchar; evitar los dogmas y las respuestas automáticas; no buscar necesariamente respuestas y aún menos fórmulas magistrales" (Emili Manzano)
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domingo, 24 de noviembre de 2013

¿QUÉ ES UN TRASTORNO MENTAL PARA EL DSM?

Imagina que eres  miembro del comité del DSM. Sobre la mesa tienes un grupo de solicitudes que incluyen el síndrome de ingesta nocturna (night-eating syndrome), el Trastorno por Acumulación (hoarding), el racismo, la pedofilia, el sde premenstrual y la adicción al sexo, las compras o a Internet. ¿qué criterios utilizarías para decidir si estas entidades representan trastornos mentales (TM) "reales" frente a "problemas morales o humanos" o "desviaciones sociales"?

En "What is mental disorder" (2008), el filósofo y psicólogo clínico Derek Bolton desgrana si es posible desarrollar una definición única de Trastorno Mental que un Comité pudiera utilizar como referencia. Su conclusión es que NO es posible unos principios naturales que dividan el sufrimiento normal y el patológico.

El propio DSM, en su mejor apartado, la Introducción -cuya lectura resuelve el 80% de las críticas que recibe este libro- dedica una página a la definición de trastorno mental (p XXIX). Transcribo literalmente.

A pesar de que esta obra se titula "Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales", el término "trastorno mental" implica, desafortunadamente una distinción entre "trastorno mental" y trastorno físico", un anacronismo reduccionista del dualismo mente/cuerpo. Los conocimientos actuales indican que hay mucho de "físico" en los trastornos mentales y mucho de "mental" en los trastornos físicos. El problema planteado por el término trastorno "mental" ha resultado ser más patente que su solución, y, lamentablemente, el término persiste en el DSM-IV y DSM-5, ya que no se ha encontrado una palabra adecuada que pueda sustituirlo.

Es más, a pesar de que este manual proporciona una clasificación de los Trastornos Mentales, no existe una definición que especifique de manera adecuada los límites del concepto "trastorno mental". El término "trastorno mental", como muchos otros en medicina, carece de una definición operacional consistente (sic) que englobe todas las posibilidades. Todas las enfermedades médicas se definen a partir de diferentes niveles de abstracción -como patología estructural (e.g. colitis ulcerosa), forma de presentación de los síntomas (e.g. migraña), desviación de la norma fisiológica (e.g. hipertensión) y etiología (e.g. neumonía neumocócica)-. Los trastornos mentales han sido definidos también mediante una gran variedad de conceptos (i.e. malestar, descontrol, limitación, incapacidad, inflexibilidad, irracionalidad, patrón sindrómico, etiología y desviación estadística). Cada uno es un indicador útil para un tipo de trastorno mental, pero ninguno equivale al concepto y cada caso requiere una definición distinta.

A pesar de estas consideraciones, la definición de trastorno mental del DSM-IV y DSM-5 es la misma que la del DSM-III y DSM-III-R, ya que es tan útil como cualquier otra definición y, además, ha permitido tomar decisiones sobre alteraciones ubicadas entre la normalidad y la patología, que deberían ser incluidas en el DSM-IV y DSM-5. En este manual cada trastorno mental es conceptualizado como un síndrome o un patrón comportamental o psicológico de significación clínica, que aparece asociado a un malestar (e.g. dolor), a una discapacidad (i.e. deterioro en una o más áreas de funcionamiento) o a un riesgo significativamente más aumentado de morir o de sufrir dolor, discapacidad o una pérdida de libertad. Además, este síndrome o patrón no debe ser meramente una respuesta culturalmente aceptada a un acontecimiento particular (e.g. la muerte de un ser querido). Cualquiera que sea su causa, debe considerarse como la manifestación individual de una disfunción comportamental, psicológica o biológica. Ni el comportamiento desviado (i.e. político, religioso o sexual) ni los conflictos entre el individuo y la sociedad son trastornos mentales, a no ser que la desviación o el conflicto sean síntomas de una disfunción.

Una concepción errónea muy frecuente es pensar que la clasificación de los trastornos mentales clasifica a las personas; realmente lo que hace es clasificar los trastornos de las personas que los padecen. Por esta razón, el texto del DSM evita el uso de expresiones como "un esquizofrénico" o "un alcohólico" y emplea las frases "un individuo con esquizofrenia" o un individuo con dependencia del alcohol".



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viernes, 22 de noviembre de 2013

"EL CONCEPTO DE LO MENTAL"(1949): GILBERT RYLE

Gilbert Ryle (1900-76) fue un filósofo británico, principal representante de la filosofía del lenguaje ordinario. Según esta concepción,  compartida en parte por Wittgenstein, la filosofía debe eliminar las confusiones conceptuales que surgen de una comprensión errónea de la estructura de nuestro lenguaje natural u ordinario.
Miembro de la escuela analítica, este estilo de filosofía se impuso en los países anglosajones en el siglo XX (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Escandinavia, Australia). El término "filosofía analítica" se caracteriza por un énfasis en la claridad y la argumentación a través de la lógica formal y el análisis del lenguaje, y por un gran respeto por las ciencias naturales. 

En su obra principal, "El concepto de lo Mental" (The Concept of Mind, 1949), critica el dualismo mente-cuerpo que impregna la filosofía occidental. Niega la idea de pensadores como Descartes de que la naturaleza es una máquina compleja, y que el ser humano es una máquina más pequeña con un "fantasma" (i.e. espíritu, alma, mente) en su interior que produce la inteligencia, la voluntad, los sentimientos, y otras cualidades humanas. Para referirse a esta idea de mente y materia como dos entidades independientes acuñará el término del "dogma del Fantasma en la Máquina" ("ghost in the machine"). 


Gilbert Ryle (1900-76)


Ryle niega la idea de que la mente sea algo distinto del cuerpo, y que los estados mentales puedan separarse de los estados físicos. Afirma que no es necesario recurrir a principios "ocultos" para explicar las capacidades supra-mecánicas del ser humano.

Según Ryle, la teoría de la mente clásica, o "racionalismo cartesiano", comete un error categorial, porque intenta analizar las relaciones entre "mente" y "cuerpo" como si fueran términos de una misma categoría lógica. Otras teorías de la mente cometen el mismo tipo de error. E.g. la teoría idealista de la mente comete un error categorial al intentar reducir la realidad física al mismo estatus que la realidad mental, mientras que la teoría materialista de la mente comete un error categorial al intentar reducir la realidad mental a una realidad física o cerebral ("los pensamientos son al cerebro lo que la orina al riñón").

Afirmó que el pensamiento y otras atribuciones de estados mentales son un tipo especial de acción y que podían ser descritos igual que el comportamiento de otros aspectos del cuerpo, sin la necesidad de una entidad misteriosa oculta dentro de él, el "fantasma dentro de la máquina".
De esta manera algunos autores se han referido a sus ideas sobre la filosofía de la mente como "conductistas" (un "conductismo lógico"), pues si bien no deben confundirse con la Psicología Conductista de BF Skinner y JB Watson, sí sostienen su postulado de la caja negra, según el cual sólo podemos referirnos a conductas observables y no podemos inferir con certeza procesos mentales.
Sin embargo, Ryle que enseñaba la filosofía de Bolzano, Brentano, Husserl, Heidegger, Meinong en Oxford,  sugería que su libro "puede ser descrito como un ensayo en fenomenología, si usted se encuentra cómodo con esa etiqueta".

Ryle afirma que los procesos mentales no son distintos de las acciones del cuerpo. El vocabulario mental, simplemente es una forma distinta de describir una acción. Señala que los novelistas, los historiadores y los periodistas, no tienen ningún problema en atribuir motivos, valores morales e individualidad a las acciones de la gente (lenguaje natural u ordinario). Es solo cuando los filósofos tratan de atribuir estas cualidades a un "mundo" distinto, el de la mente o el alma, que aparecen los problemas (metafísica).


Ilustración de Descartes acerca del dualismo 

"El concepto de lo mental" se consideró como una importante contribución de la filosofía del lenguaje ordinario a la psicología filosófica. Sin embargo, en 1960s y 1970s apareció un neo cartesianismo en la forma de las teorías cognitivistas de Noam Chomsky, Herbert Simon, Jerry Fodor, entre otros, que recuperan los estados cognitivos "internos" cuya existencia había negado Ryle.  Sin embargo, Daniel Dennet, uno de los filósofos de la ciencia más influyentes en la actualidad y antiguo alumno de Ryle, ha destacado que diversas tendencias postcognitivistas (embodied cognition, discursive psychology, situated cognition) recuperan enunciados de la obra de Ryle. De hecho, realizó el prefacio a la edición del año 2000 de "El concepto de lo mental" convencido de que se trata de una obra a recontextualizar en base a los avances en neurociencias. 


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