"Mirar las cosas de cara, ser capaces de sorprendernos, tener curiosidad y un poco de coraje; saber preguntar y saber escuchar; evitar los dogmas y las respuestas automáticas; no buscar necesariamente respuestas y aún menos fórmulas magistrales" (Emili Manzano)

sábado, 4 de abril de 2015

ANDREAS LUBITZ: MALA PSIQUIATRÍA


"They always expect the monster. And it´s always just some bloke. There ain´t no monsters. There´s no great saving Grace. No us and them. There´s just us." 
Hellblazer, TPB 13 


Tras el suicidio de Robin Williams en noviembre del 2014 desde los medios de comunicación más prestigiosos y las web de pacientes se solicitaba la opinión de psicólogos y psiquiatras, que no pudieron evitar la tentación de especular acerca de las causas de su suicidio e incluyeron el síndrome del payaso tristeel trastorno bipolarla cocaína y el alcoholla depresiónla Enfermedad de Parkinsonel TDAHser vegetariano ... Tampoco faltaron los especialistas que "ya lo sabían" (Jonathan Shedler) o los que veían claras "llamadas de auxilio" (Judy Kuriansky). Por supuesto, la tentación de opinar no fue exclusiva de los profesionales en salud mental, y así la Citizens Commission on Human Rights (CCHR) ligada a la Cienciología asociaba el suicidio de Williams a la toma de antidepresivos
A grandes rasgos, hay dos posturas extremas de una tautología poco útil:


  • ¿Cómo puede alguien cometer un acto tan malvado? Porque son malvados. Esto abre la puerta a la opinión que asesinos, terroristas, genocidas, maltratadores, violadores y pedófilos cometen sus actos despreciables porque son psicópatas
  • ¿Como puede alguien cometer una locura como esta? Porque está loco. Esto abre el debate a todo trastorno mental.

Han opinado desde periodistas hasta neurólogos, pero esta entrada se va a centrar en el papel de los especialistas en salud mental. Norman Sartorius en su excelente libro Fighting for Mental Health (2002)  se refiere a la voracidad como uno de los Pecados Capitales de la Psiquiatría:
"Tal vez la mayor expresión de su voracidad son las numerosas afirmaciones en terrenos en que el conocimiento psiquiátrico tiene poco que ofrecer. Los psiquiatras son requeridos para dibujar el perfil de hombres de estado, criminales o del famoso del momento, que nunca han visto pero aceptan hacerlo, aunque nada en su formación les capacite para hacerlo. Los psiquiatras realizan afirmaciones sobre el significado de comportamientos en un marco cultural que ni han estudiado ni están capacitados para estudiar. Los psiquiatras escriben sobre psiquiatría política, sobre la personalidad de las naciones, las razones de una guerra, el terrorismo. Mucho de lo que dicen parece razonable y mucho está en armonía con el modelo teórico que profesan. La avidez de autoridad en todos los aspectos de la vida, no obstante, no beneficia a una disciplina ni ayuda a centrar sus esfuerzos en las áreas que debería cubrir con brillantez. La psiquiatría debe deshacerse de las actividades para las que no tiene competencia ni recursos. Debe emerger menos difusa y mejor definida de este proceso, y cuanto antes lo haga mejor".


Este proceso no es nuevo, y tal vez el caso más representativo son las más de 50 enfermedades neuropsiquiátricas asociadas a van Gogh (lesión cerebral perinatal, abuso de absenta, neurosífilis, epilepsia límbica, trastorno bipolar, ...). Ejemplos patrios son Santa Teresa de Jesús o Juana la Loca.


Por estos motivos no deseo especular acerca de las causas del suicidio de Lubitz, sino llamar la atención, una vez más, sobre los resultados al traspasar los límites éticos de la llamada ley Goldwater. Esta norma ética surge de las opiniones inapropiadas que surgieron entorno al candidato presidencial Barry Goldwater. En 1964, la revista Fact Magazine publicaba un artículo titulado “The Unconscious of a Conservative: A Special Issue on the Mind of Barry Goldwater.” Muchos psiquiatras escribieron que no era apto para ser presidente de los EEUU.


Las normas de la American Psychiatric Association (Hales RE, Yudofsky SC, Roberts LW, eds. The American Psychiatric Publishing Textbook of Psychiatry, Sixth Edition, 2014)  reflejan:
"En ocasiones se les pregunta a los psiquiatras acerca de individuos que se encuentran en el centro de la atención pública. Sin embargo, no es ético para un psiquiatra ofrecer su opinión profesional a no ser que haya realizado una exploración y haya obtenido el permiso adecuado para realizar tales manifestaciones".


Para terminar, aunque este blog se centra en el papel de los profesionales en salud mental, no quiero dejar pasar por alto el papel de los medios de comunicación. Desde hace años varios países y organizaciones, entre ellas la OMS, han lanzado Protocolos de comunicación sobre el suicidio dirigido a los profesionales de los media. Su objetivo es evitar sufrimiento a familiares o afectados, y que otras personas no reproduzcan el mismo tipo de suicidio, el temido efecto copycat. Estos protocolos se pusieron en marcha tras el suicidio de Kurt Cobain (1994), pero han fracasado tras la inmolación de Mohamed Bourazizi (el tunecino que se prendió fuego en 2010 y, se dice, dio pie al estallido de la Primavera Árabe), o los casos de Robin Williams y Lubitz, donde se han roto todos los protocolos acerca de cómo comunicar un suicidio en los mass media


La única certeza es que Lubitz había recibido psicoterapia por ideas de suicidio años antes de obtener su licencia de vuelo, por lo que la aparición de ideas suicidas secundarias al antidepresivo (Laporte) es muy poco probable . Estos casos recuerdan que ni los fármacos, ni la psicoterapìa, ni el ejercicio, resuelven siempre conductas tan complejas como el suicidio

Dejemos la patobiografía  de Andreas Lubitz a sus allegados y sus terapeutas. Habitualmente, se necesita más información que la que contienen los criterios diagnósticos del DSM-IV o DSM-5 para hacer juicios legales sobre temas tales como la responsabilidad criminal, la discapacidad y la competencia (ver "Declaración cautelar para el empleo forense del DSM-5", pag 25)



Lubitz era aficionado a las carreras


12 comentarios:

  1. No creo que sea un problema sólo de la psiquiatría, lo es de cualquier disciplina. Si el avión se hubiera estrellado por un supuesto fallo mecanico habriamos presenciado en la TV a cientos de pilotos, mecánicos aeronáuticos, ingenieros aeronáuticos, politiquillos, periodistas "sabidillos", opinando sobre cúal había sido el fallo mecánico. Es normal que ante esta tragedia la gente normal y corriente se angustie y recurra a quien o quienes supuestamente deben entender de la conducta humana normal y patológica, es decir los psiquiatras y psicólogos, estos daran su opinión más o menos acertada, pero similar a la que podría dar otro profesional de cualquier otra rama de la ciencia.

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    1. Estoy deacuerdo contigo, sin embargo las repercusiones sobre otros afectados con los mismos diagnósticos y sus familias son mucho más importantes (derechos laborales, estigma). Como norma general sólo se debería opinar si se posee toda la información y los afectados dan su consentimiento

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  2. Muy bueno Israel, te felicito por este post. Pedro

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    1. Muchas gracias, Pedro. Tu apoyo demuestra que hay muchas personas que mantenemos una postura similar ante el abordaje informativo de este tipo de eventos. Saludos

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  3. Felicidades por la publicación, da una vuelta más.

    Ni la Psiquiatría, ni los medios de comunicación ni la sociedad jamás dará respuesta sólida a este tipo de conductas o actos. El error es buscar siempre una razón, causa o explicación a todo lo que ocurre y relacionar con...y generalizar.
    No debe haber frustración o insatisfacción por no saber, no llegar a...o por equivocarnos. Y menos buscar una causa y monitorización científica a una conducta como es el suicidio (o la violencia)= “La Naranja Mecánica”.

    Atrevido es hablar del caso Lubitz de “suicidio”, “pq recibía psicoterapia por ideas del suicidio” (es cierto? dónde está el respeto a la privacidad, a la confidencialidad, a los derechos humanos y fundamentales?). Y dañino es “relacionar el suicidio con…”, como muy bien dices, no conocemos a la persona ni el caso con exploraciones, evolución…y si me permites opinar, para mí no es suicidio, nada comparable con Kurt Cobain o Willians, ni es un nuevo tipo de suicidio, no psiquiatricemos según contexto, tendencias o modas, no estigmaticemos a las personas que sufren un suicidio o depresión, paremos de inventar, crear interrogantes imaginarios y sentenciar con etiquetas, paremos de sumar más síntomas, trastornos o enfermedades, comencemos a restar y a solucionar lo que ya existe, no más datos estadísticos.

    Debo ser de los simples o radicales, y si intento buscar sentido común (el mío por supuesto); La maldad y la bondad existe (incluso en personas con depresión) y no son trastornos mentales, ninguna de ellas las relaciono con la psiquiatría...error sería asumir esa gran responsabilidad, no judicializemos más a la Salud Mental, no se lo merece, no más casos Lubitz, Bretón, Breivik NO.

    Saludos

    Hilari

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    1. Muchas gracias por tus amables comentarios. Explicar las causas de las ideas suicidas es complejo, porque abarca desde reacciones normales (un soldado que sufre torturas para revelar información vital en periodo de guerra), a procesos tóxicos (intoxicación por LSD), enfermedades médicas (hipotiroidismo), o trastornos mentales (depresión psicótica). En una persona concreta, barajamos un mayor o menor peso de diferentes factores, y estimamos un riesgo. Se trata de una estimación probabilística, y no una seguridad causal, y va a ser más ajustada cuanta mayor información voluntaria del paciente y su entorno tengamos disponible. Siempre existirá un grado de incertidumbre, y los diagnósticos a posteriori en forma de autopsias psicológicas deben ser muy meticulosos. Sobre el bien y el mal, la psiquaitría no tiene herramientas para pronunciarse. Saludos

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  4. Muy interesante esta aportación que nos propones. Una llamada a una vuelta a la humildad y a la seriedad y rigor del conocimiento. Por eso creo que un punto de vista que quizás no se ha recogido es la responsabilidad que tenemos como científicos explorar más allá del "morbo" y de sensacionalismos, para defender una práctica y juicios clínicos. Realizar una autopsia psicológica seria y documentada, más allá de lo que se ha comentado de secreto profesional, ya que en este caso, respetando aquello no relevante, no da lugar a mi parecer.
    Enhorabuena por el blog!

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    1. Muy interesante el matiz del papel que tenemos como expertos científicos ante estos casos. Confidencialidad, respeto y ciencia son la formula adecuada a aplicar por los más cercanos al caso. Un abrazo

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  5. DESDE MI DEPRESIÓN: El legado de Andreas Lubitz al mundo
    Fuente: https://oscuroytriste.wordpress.com/

    Quiero iniciar este mensaje describiendo lo mejor que pueda lo que significa vivir la depresión.

    Es una tristeza profunda dicen los textos. Pero una cosa es leerlo en un texto y otra muy diferente sentirlo. Lo primero en lo que piensas es en abandonar esta vida, alejarte de todo y de todos, no quieres vivir más, no hay nada que motive seguir viviendo, qué sentido tiene vivir si la vida no tiene ningún sentido, no se ve un futuro claro, no se ve ningún futuro, molesta pensar lo que será el día de mañana. Luego todo molesta, las personas, las cosas y quizás lo peor son los recuerdos, los recuerdos que te hacen sentir mal son los peores, pero aun los recuerdos agradables se sienten mal, muy mal.

    Miras a las otras personas y te molesta que existan, y si ves a alguien que parece estar bien, lo odias profundamente ya que él no siente lo mismo que tú. Te molesta el sol, te molesta la lluvia, te molesta el ruido, te molesta la vida. Quieres acabar con todo y con todos pero dejando muy claro que lo hiciste por qué alguien ... https://oscuroytriste.wordpress.com/

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  6. La tristeza, la lobreguez, el hastío, en ocasiones son registros normales que sufren las personas y que evolutivamente pueden haber sido beneficiosos para la especie humana. En otras ocasiones, se acompañan de otros síntomas y conforman un síndrome depresivo que puede ser recurrente o acompañar a otras condiciones clínicas (hipotiroidismo, déficit vitamínico, etc). La prevalencia de este trastorno es variable según el país estudiado y así, Según el National Comorbidity Survey Replication americano observó que un 16,2% de las personas presentaron depresión mayor en algún momento de su vida (prevalencia-vida) y un 6,6% en los últimos 12 meses (prevalencia-año). La OMS refiere que la depresión afecta a unos 121 millones de personas en el mundo, de los que menos del 25% tienen acceso a tratamientos efectivo. Sin embargo sólo ha existido un Lubitz. Una persona no es una depresión. Una conducta aislada -la que sea-no es una enfermedad. Pensar de otra forma es un ejemplo del determinismo más obsceno que se pueda aplicar a las explicaciones de las acciones del ser humano. Si me permites, el único legado de Lubitz es demostrar, una vez más, como los media y los médicos hacen mala psiquiatría.

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  7. Una vez leí a un psiquiatra decir que Lubitz no estaba deprimido, que era un psicópata. Y menudo favor les hacen a los depresivos poner como referente a un asesino. Encima que es una enfermedad estigmatizada, ponen a un psicópata como referente? Muy mal.

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    1. Cumplir los criterios de trastorno de la personalidad y/o psicopatía (entendida como insensibilidad emocional) no son incompatibles. De hecho, las personalidades patológicas sufren un riesgo mayor de cuadros afectivos completos o subumbrales. Tener una depresión y ser un psicópata son términos que se utilizan con diversos significados por profesionales y legos, y entre los primeros a lo largo de la historia. De manera retrospectiva, todo es explicable. Van Gogh ha sido diagnosticado de más de 50 enfermedades neurológicas y psiquiátricas que "explicaban" sus conductas ....

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