5- LAS PSICOSIS ATÍPICAS O TRANSITORIAS. DE LA EPISTEMOLOGÍA AL TRATAMIENTO (2012), por Luis Jesús Fernández, Germán Berrios y Blanca Yániz (editores)
Esta publicación concentra el resultado de la primera edición del curso sobre psicosis atípicas o transitorias que tuvo lugar en la UNED de Tudela en otoño de 2009. El hecho de que no existiera una publicación en castellano actualizada que abordara el tema hizo plantear a los autores la posibilidad de recopilar las presentaciones en un libro.
Generalmente estos proyectos se traducen en la forma de unos libros muy mal editados, pero en este caso la relevancia de algunos autores y la trascendencia del tema logran una obra más que notable.
Los cuatro primeros capítulos, escritos por Germán Berrios y cols., son un ejemplo perfecto de cómo contextualizar histórica y conceptualmente una condición clínica, a la manera que nos tiene acostumbrado este autor en el Symposium Internacional de Controversias en Psiquiatría que se realiza todos los años en Barcelona.
Otros capítulos notables son los dedicados a la saliencia y otras explicaciones psicológicas de las psicosis por JM Olivares, las bouffees delirantes por Rogelio Luque, y la idea delirante psicógena por JM Villagran.
Lamentablemente flojo el capítulo dedicado a las psicosis en inmigrantes.
Este libro se puede complementar con el delicioso PSICOSIS CICLOIDES (1998) por Demetrio Barcia, en el que el autor realiza una apuesta clara y rotunda por la recuperación y renovación del discurso psicopatológico clásico, relegado hoy en día a un lugar secundario.
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6- EL DELIRIO, UN ERROR NECESARIO (1998), por Carlos Castilla del Pino
Hablar de Carlos Castilla del Pino (1922-2009), "el psiquiatra Rojo", siempre son palabras mayores. Amado y denostado a partes iguales su vida es tan apasionantes como su producción intelectual. Su testimonio histórico de la España de posguerra a través de dos libros de memorias, Pretérito imperfecto. Autobiografía (1922-1949) (1997), IX premio Comillas, y Casa del olivo. Autobiografía (1949-2003) (2004), marcaron a muchas generaciones de psiquiatras y le valieron un sillón (letra Q) en la Real Academia de la Lengua Española desde 2003.
Sin embargo, he seleccionado El delirio, un error necesario (1998), por delante de sus memorias y otros magníficos ensayos como Teoría de los sentimientos (2000), porque reflexiona sobre un tema principal en el que la psiquiatría moderna muestra planteamientos teóricos muy pobres. Castilla del Pino analiza qué condiciones deben darse en el sujeto y en la realidad misma que constituye su entorno para que el delirio surja; luego precisa qué es delirar, cómo se delira, para qué se delira; finalmente, cuáles son esas estructuras mentales próximas al delirio, pero que no lo son todavía, y que denomina predelirio (en lenguaje común, desconfianza, suspicacia, sospecha, celos, envidia)
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7- DISCURSO SOBRE LA ENFERMEDAD DEL REY NUESTRO SEÑOR D. FERNANDO VI (QUE DIOS GUARDE) ESCRITO POR D. ANDRES PIQUER, MÉDICO DE CÁMARA DE S.M (1759)
Cansa escuchar que Bethlam es el primer hospìtal psiquiátrico del mundo, Freud el primero en revelar el inconsciente, Alzheimer en describir la demencia ... Se trata de conceptos complejos, que se construyen, y que dependen más de los registros consultados que de la realidad histórica. Sólo hace falta recordar el adelanto de la medicina y la psiquiatría del Islam respecto al resto del mundo, con ejemplos muy notables en nuestra Península.
Otro ejemplo es el viejo aforismo "no existen médicos sino enfermos" que se suele asociar con el médico francés Claude Bernard (1813-1878), y que ya era repetido con frecuencia por el médico turolense Andrés Piquer (1711-1772), lo que demuestra que los registros franceses son mejores que los hispanos y poco más.
La misma linea lleva la eterna discusión sobre los "descubridores" del trastorno bipolar. Desde 1854, Jules Baillarger ("la folie à double forme") y Jean-Pierre Falret ("folie circulaire") mantenían disputas subiditas de tono por el mérito de ser los primeros en realizar una descripción definitiva (¿?). Aquí también se les adelantó en casi 100 años Andrés Piquer, conocido como el Hipócrates español.
Aunque no soy chauvinista, vale la pena recuperar esta descripción clásica por su originalidad, por afectar a un rey, Fernando VI (1713-1759), y porque existe una edición moderna, EL TRASTORNO BIPOLAR EN EL SIGLO XVIII. NOTAS DEL DR ANDRÉS PIQUER SOBRE LA ENFERMEDAD DE FERNANDO VI (2000), por Eduard Vieta y Demetrio Barcia. El primero es un referente internacional en Trastorno Bipolar y el segundo un autor clásico e inagotable en la recuperación del pensamiento psicopatológico clásico y del que ya hemos destacado su obra Psicosis Cicloide. Ambos realizan un análisis riguroso del trastorno bipolar en el XVIII.
8- CONCIERTO PARA INSTRUMENTOS DESAFINADOS (1980), por J.A. Vallejo-Nágera
José Antonio Vallejo-Nágera, autor de Locos egregios (1978) -probablemente el libro sobre psiquiatría más vendido en toda la historia en España-, exponía en Concierto para instrumentos desafinados la realidad de los parientes pobres de sus locos ilustres
Su padre Antonio Vallejo-Nágera, como jefe de los Servicios Psiquiátricos jugó un papel clave en la represión franquista al revestir de un discurso pseudocientífico que el marxismo es una enfermedad mental, que existe un gen rojo que hace enfermar a las personas y que lo mejor es que los rojos no tengan hijos o, si los tienen, se les separe de sus padres. Algunas de sus trabajos incluyen afirmaciones como
"La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores." En «Psiquismo del fanatismo marxista», Revista Semana Médica Española, 1939
En mi caso confundir padre e hijo (como me recordaba un buen amigo) me hizo mirar con desagrado gran parte de su obra, que incluye la Puerta de la Esperanza un libro en el que relata los últimos meses de su vida por un cáncer de páncreas. Si te embarcas en Conciento para Instrumentos Desafinados descubrirás un libro excelente basado en casos reales de los enfermos de la España de los 60s y 70s fruto de su experiencia como director del hospital Psiquiátrico Nacional de Leganés (Madrid) desde 1958.
- Joyas en el basurero narra, como si de una carta se tratase, la historia de Higinio, enfermo que padece Esquizofrenia Catatónica. Cuenta sin tapujos como estudiaban su enfermedad, y el proceso de "recuperación" que tuvo.
- El orinal de plata trata de un enfermo que padecía delirios de grandeza, por lo que siempre llevaba con él un orinal de plata, símbolo de su título nobiliario.
- El beso de Judas habla de Manuel. Un paciente con Parálisis General Progresiva, que afectaba a todo su cuerpo, excepto al cerebro. Era el único paciente sin ningún trastorno psíquico, hasta que con el tiempo y el sufrimiento de su estado, comenzó a padecer alucinaciones.
- El teniente de tranvías Nos cuenta los problemas de Nicanor con el coronel de un cuartel cercano al hospital, por llevar una gorra del ejercito creyendo que es de conductor de tranvías.
- El mango de paraguas Faustino tenía su "bolsa del tesoro", una bolsa que contenía todas sus pertenencias y que él llevaba a todas partes. A diferencia de las bolsa del tesoro de otros enfermos, compuesta por toda clase de cachivaches, cartas, y restos de comida, la bolsa de Faustino contenía exclusivamente un mango de paraguas y una foto con un marco. Nadie estaba seguro de donde había sacado ni uno ni otra, y cuando le preguntaban por la foto el contestaba lacónicamente "madre".
- La fuga de los grandes capitales cuenta como cuatro enfermos reunieron algo de dinero y se escaparon a Toledo, para buscar “mujeres” a las que conocer. Así lo hicieron. El desenlace de la historia es asombroso. Me recuerda las peticiones de voluntarios sexuales para los enfermos con trastorno mental.
- El Eufrasio, desde el otro lado del espejo de sus pupilas narra la historia de Eufrasio, un pastor al que a pesar de tener el alta médica, suplicó llorando seguir en el hospital.
- Amor en el crepúsculo. Habla trata sobre un duelo: "No doctorsito, no. La pena no me la quite. ¡Es lo único que me queda de ella!"