"Mirar las cosas de cara, ser capaces de sorprendernos, tener curiosidad y un poco de coraje; saber preguntar y saber escuchar; evitar los dogmas y las respuestas automáticas; no buscar necesariamente respuestas y aún menos fórmulas magistrales" (Emili Manzano)

viernes, 10 de enero de 2014

LA OBESIDAD COMO ENFERMEDAD (4 de 6): ARGUMENTOS A FAVOR

¿CLASIFICAR LA OBESIDAD COMO UNA ENFERMEDAD SERÍA BENEFICIOSO?  A FAVOR/EN CONTRA

Al menos desde el s XVII hay instituciones y autores que han considerado que la obesidad es una enfermedad. Sin embargo, la comunidad médica sigue dividida en este aspecto. Mientras algunos se centran en si la obesidad cumple los criterios para una determinada definición de enfermedad (La obesidad como enfermedad (3 de 6): ¿Qué es la enfermedad?, Tabla 2), otros revisan las consecuencias de cara a incentivos para la investigación y la atención de la salud de los individuos (Tabla3).


A FAVOR: SÍ, SERÍA BENEFICIOSO
  1. El reconocimiento como enfermedad produciría un aumento de la inversión gubernamental y privada en el desarrollo y reembolso de tratamientos
    1. La FDA afrontaría mayor presión para aprobar medicaciones para la obesidad, y redefiniría el proceso de aprobación para centrarse en la capacidad de los fármacos de reducir el tejido adiposo en lugar de otros marcadores del metabolismo como presión arterial y niveles de lípidos. 
    2. La aparición de fármacos más efectivos crearía la expectativa por parte de los médicos para prescribir, y por parte de los pacientes para recibir, intervenciones farmacológicas sobre la obesidad.
    3. Las aseguradoras tendrían mayor dificultad para negar la cobertura.
    4. No obstante, múltiples condiciones no patológicas como la menopausia, la agresividad, el control de la fertilidad, el envejecimiento, también se beneficiarían. 
  2. Las políticas públicas y los programas de prevención se verían beneficiados por la mayor urgencia que confiere la etiqueta de enfermedad. 
    1. Una mayor inversión para los programas de prevención de obesidad especialmente en niños y adolescentes.
    2. Directrices públicas relacionadas con la comida sana y la actividad física, recibirían mas atención y recursos.
    3. Las empresas se verían obligadas a cubrir los tratamientos para la obesidad de sus empleados y tendrían menos posibilidades de discriminar en función del peso.
    4. No obstante, situaciones como fumar, los malos tratos, el hambre, el fracaso escolar, la conducción temeraria, también se beneficiarían.
  3. Disminución del estigma (Puhl 2010)
    1. Al reconocer la obesidad como una enfermedad la percepción pública podría cambiar, dando un mayor énfasis a su compleja etiología. 
    2. La falta de autocontrol, la vagancia, y otros atributos caracteriales nocivos se asociarían menos a las personas obesas, disminuyendo el estigma. (No obstante, tambien se podría catalogar de enfermedad "la falta de control o impulsividad" y "la vagancia o inhibición conductual", pues tienen base genética, asocian repercusiones serias, se podrían beneficiar de  fármacos y reducir el estigma, ....)
    3. La etiqueta de enfermedad podría aumentar la motivación para la pérdida de peso o mantener un peso saludable. 
    4. Obligaría a la comunidad médica a tomar medidas más radicales para proteger los derechos de los pacientes obesos. 
Parece claro que aumentar la financiación en investigación básica y desarrollo de fármacos, aumentar la prioridad de los programas de prevención, y trabajar en la reducción del estigma ayudaría a muchas condiciones (e.g., fumar, acoso escolar), pero para muchos no parece razón suficiente para considerar una entidad como enfermedad.




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